Entrevistas
Guillermo MartÃnez, productor de Ellos no pueden gritar
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El cine de horror vive su pequeño festÃn en Argentina, no de sangre sino de celuloide. PelÃculas como Sudor FrÃo, festivales como Buenos Aires Rojo Sangre y pequeñas producciones de guerrilla exponen el entusiasmo de la generación sub 30 por la oscuridad, la adrenalina y el sobresalto.
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Un ejemplo de esta movida es el largo “Ellos no pueden gritarâ€, una sexplotation nacional actualmente en rodaje en Brasil. El productor, Guillermo MartÃnez nos explica cómo hizo una productora independiente para dar el salto a la pantalla grande, qué se siente filmar en el amazonas y por qué su proyecto puede producir un estallido de alaridos en el circuito.
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¿De qué es Ellos no pueden gritar?
Trata de un joven biólogo que viaja junto a unos colegas a la selva amazónica en busca de hierbas medicinales para sus trabajos de investigación. A través de un guÃa regional, ingresan a la selva a bordo de un barco. Durante la trayectoria, el grupo de cientÃficos encuentra a unos sujetos practicando zoofilia con un delfÃn de agua dulce, conocido como “boto cor de rosaâ€. Los cientÃficos, aterrorizados con la situación, intentan impedir el acto, sin imaginarse que sus vidas penden de un hilo. La historia está basada en hechos verÃdicos, una práctica propia del Amazonas basada en la captura y matanza de los delfines de agua dulce para la confección de drogas, amuletos, zoofilia y rituales religiosos.
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¿Cómo la financiaron?
La financiación corrió a cargo de nuestra productora y de la Intendencia de Brasil, quienes solventaron muchos de los gastos en lo que se refiere a equipo técnico, catering, viajes/móvil, etc. Sin ellos se nos hubiera complicado bastante, ya que rodar un largometraje en un paÃs ajeno, no es para nada fácil si no se cuenta con lo necesario desde lo económico. Pero en ese sentido, nos quedamos más que tranquilos y satisfechos. Nos apoyaron en todo sentido en nuestras necesidades.
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¿Lo mejor y lo peor de filmar en el Amazonas?
Lo mejor es poder apreciar lo “mÃtico†del lugar. Es un paraÃso terrenal, desde su fauna, vegetación, su gente, sus costumbres, los valores. Es algo inimaginable, un lugar donde jamás se te podrÃan agotar las posibilidades de darle rienda suelta a tu imaginación, donde jamás podrÃas aburrirte. Todo ante los propios ojos de uno, se da a conocer. Es una maravilla que antes de tenerla ante tus ojos y estar allÃ, solo podrÃas soñarla o verla en pelÃculas o documentales. Pero la piel se te eriza con solo tener todo frente a vos. Y lo que nombré antes, también tiene sus aspectos negativos. La peligrosidad de rodar con animales y plantas venenosas por doquier dentro de la selva, el estado climático (rezar para que no se aproxime ninguna tormenta, y si viene, tener que sobrellevarla), el perfecto cuidado que se debe tener con el equipo técnico y los actores dentro de la selva, ya que es un lugar muy pero muy peligroso para transitar y trabajar. Creo que es lo más arduo.
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¿Son consumidores del cine de horror?
En mi caso particular, consumidor de toda la vida. Mi primera pelÃcula de horror la vi a los 6 años de edad, “La ProfecÃaâ€, y ni bien finalizó puse el VHS de “ITâ€. A partir de allÃ, me he formado y he crecido junto al género. Ahora de adulto (21 años), lo estudio y lo práctico profesionalmente. Consumà y consumo cine de horror de todos los tiempos y nacionalidades, desde décadas remotas hasta el cine de terror actual. Cine nacional, americano, europeo y asiático. Hay que ver y saber de todo si se quiere hacer un cine contundente, entretenido y con fundamento. Es la única manera de aprender, dar el ejemplo, enseñar y darse a conocer.