17 de octubre de 2011

Entrevista: Ulises de la Orden

Hablamos con Ulises de la Orden sobre “Tierra Adentro”, un estudio documental sobre un capítulo de la historia argentina escrito sobre sangre y arena: la Conquista del Desierto. Lejos de ver allí algo atrapado en el pasado, Ulises identifica modelos y comportamientos de las fuerzas armadas y de seguridad que perdurarían e irían perfeccionándose hasta nuestros días.

¿Qué es Tierra Adentro?
Tierra Adentro es un largometraje documental que aborda la conquista del desierto planteando la tesis de qué se trató, y se trata, de un genocidio.

¿Por qué te interesaba tratar el tema?
En base a la información que fui recabando durante la investigación y en relación con los historiadores con los que trabajé, identificó este hecho como el origen de la infamia argentina. Los métodos aplicados por el Ejercito argentino desde 1876 a 1884, puntualmente con las distintas campañas militares de esos años y por la policía de frontera en los años siguientes son los mismos que se van a ir repitiendo (y perfeccionando) a lo largo del siglo XX; donde fácilmente se traza una línea que va del roquismo a los militares de la ultima dictadura. Por esto es que me interesa el tema, por lo actual y por lo presente que esta en varios planos de la sociedad, por un lado al observar a esos militares del 70 como los hijos pródigos de la generación del 80 y, por otro lado, al ver como hoy en día se continúan repitiendo los hechos genocidas a lo largo de todo el país, cuando el Estado reprime a los pueblos originarios, como lo pudimos ver en Bariloche y en Formosa el año pasado, y hace poco en Jujuy. Hechos que se repiten permanentemente.

Eligieron un registro “coral”, multiplicando las perspectivas, ¿por qué?
Por la enorme complejidad geográfica, política, histórica y social que el tema encarna. De esa forma nos permitía poner en escena una gran diversidad de puntos de vista y construir nuestro relato a través del contraste.

¿Qué importancia le das a las locaciones? ¿Cómo encarás el proceso de búsqueda de locaciones, bajás ahí o lo derivás?
La búsqueda de locaciones fue parte de la investigación histórica. Quería filmar el territorio comprendiéndolo con la mirada ancestral de los pueblos originarios de pampa y Patagonia. De océano a océano y desentendiéndome de las fronteras interprovinciales e internacionales. Hay algunos puntos de notable fuerza histórica, como Carhué y Trenque Lauquen, donde sí o sí quería filmar, también por la zona de Bolivar. Pero hay dos lugares de la provincia de Buenos Aires que son tristemente celebres en la historia de la conquista del desierto: La isla de Martin García y el Museo de La Plata. Allí logré filmar y creo que cada uno de estos sitios tienen una carga tan potente que ameritan una película para cada uno. En esta película las locaciones son de gran importancia porque terminan de contar el objeto de la lucha, que fue el territorio; y yo estuve presente en todo momento.

¿Qué aprendiste haciendo la película?
Muchas cosas. Para mi hacer una película es un proceso que va de entre dos a cuatro años. Todo un pedazo de vida sucede en ese proceso y, sin dudas, son muchos los aprendizajes que obtenés. En el caso de hacer Tierra Adentro, mas allá de lo que aprendí de Historia, aprendí mucho de grandes historiadores, como Mariano Nagy, Walter Delrio o Adrián Moyano, que vienen trabajando estos temas desde hace muchos años, con una gran profundidad y muy seriamente. También aprendí mucho de dirigentes mapuches, como Chacho Liempe, Elias Maripan, José Quintriqueo, Lucia Kañicura. Todo un ejemplo de lucha, resistencia y dignidad. Y de coherencia. Por ultimo, podría decir que aprendí mucho de Pablo Humaña Llancaqueo, un adolescente de Bariloche, protagonista de la película, que desde su juventud incipiente, o desde la candidez de su infancia, nos cuenta a los adultos mucho más sobre la tragedia que significa para el pueblo Mapuche la masacre conocida como conquista del desierto, cuyos perpetradores son héroes de la patria.

¿Qué expectativas tenés?
En una primera instancia mi expectativa era que la película fuera recibida y aceptada por todos quienes habían colaborado. Eso ya sucedió y me alegra. Ahora el objetivo es el mismo que me planteo cada vez que hago una película: que salga al país, que recorra la mayor cantidad de salas y llame a una gran cantidad de público. Considero que esa es la única manera de lograr que el tema del que la película habla se ponga en boca de todos. Y trabajo para eso desde la concepción misma de la idea hasta la distribución de la película terminada, tomando siempre como guía el respeto al público: ofrecerles una buena historia bien contada.

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